Nutrición de élite: Cómo se planifica la dieta y los permitidos del plantel argentino
En el programa "Tarde para Armar", la nutricionista Pía Obiaño, compartió detalles curiosos sobre la alimentación del plantel durante el Mundial, destacando el equilibrio entre la rigurosa planificación nutricional y la importancia de los momentos de distensión emocional, como los tradicionales asados, los cuales son calculados estratégicamente por el nutricionista del equipo,
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La nutricionista Pía Obiaño dedicó su columna de los miércoles en LU9 Radio a un tema a tono con la euforia mundialista: qué comen los jugadores de la Selección argentina en el Mundial 2026 y cuánto de eso es cábala y cuánto es estrategia. Minutos antes del triunfo por 2 a 1 ante Inglaterra que metió al equipo de Lionel Scaloni en la final, la especialista fue tajante: detrás de cada asado, caramelo y mate hay un plan diseñado al detalle por el nutricionista del plantel, Luciano Spena.
Según explicó Obiaño, la imagen del plantel comiendo asado con achuras la previa de un partido decisivo no contradice el rigor de un deportista de élite, sino que forma parte de él. "Aunque parezca que ayer se clavaron el asado y todos, no, está todo calculado", resumió la licenciada, que planteó que en la alta competencia hasta los permitidos responden a un timing preciso.
El asado, entre la cábala y la comunión del equipo
La columnista puso el foco en el ya famoso "asado cábala" que la Selección repite antes de cada compromiso importante. Más allá de lo gastronómico, Obiaño lo leyó como una herramienta emocional: recordó que los jugadores llevan meses fuera del país, lejos de sus familias y amigos, y que ese rato compartido alrededor de la parrilla funciona como una vía de distensión antes de la presión de un partido.
Tal como se recordó al aire, para el propio Lionel Scaloni ese momento representa "una comunión del equipo", algo que a los futbolistas les queda marcado más allá del resultado deportivo.
Obiaño trazó además un paralelo histórico con México 86: en aquel Mundial, los asadores del plantel de Diego Maradona fueron su padre y su suegro, y la carne argentina viajó especialmente para sostener el ritual. La licenciada señaló que la delegación repitió la costumbre para esta Copa del Mundo, con más de 500 kilos de carne trasladados a Estados Unidos, en un gesto que combina identidad cultural y superstición.
Todo calculado: qué comieron antes del partido
El punto central de la columna fue desarmar la idea de que "darse un gusto" es sinónimo de descontrol. Obiaño explicó que el nutricionista Luciano Spena arma un plan donde importa tanto qué se come como cuándo se come.
Según detalló, entre la cena previa y el almuerzo del día del partido el plantel apuntó a un alto porcentaje de hidratos de carbono —arroz, papa, batata, fideos— combinados con proteínas magras como el pollo. La licenciada remarcó un dato clave: en esas últimas horas se reduce la fibra y se evitan las ensaladas, porque acelera la digestión y puede jugar en contra durante el juego.
Sobre los desayunos, describió un formato buffet en el que los jugadores eligen entre avena, tostadas con mermelada, panqueques y frutas, con predominio de hidratos de media y lenta absorción y sin exceso de lácteos ni comidas pesadas. "Todo está pensado", insistió, para llegar con reservas de energía a partidos cada vez más largos y exigentes.
Los caramelos de De Paul y Paredes: cábala con base científica
Obiaño también abordó otro de los rituales más virales del plantel: los caramelos que comen Rodrigo De Paul y Leandro Paredes antes de cada partido. La licenciada precisó que De Paul consume 14 y Paredes 7 —cuatro azules y tres amarillos—, una costumbre que muchos hinchas asocian a la cábala.
Su lectura profesional sumó otra capa. Más allá de la historia personal de De Paul —la especialista mencionó el gesto de su abuelo, que le compraba caramelos de chico—, Obiaño explicó que un snack de rápida absorción antes del esfuerzo tiene lógica nutricional: aporta energía inmediata y ayuda a completar los depósitos de glucógeno, el combustible que el cuerpo usa durante el partido. En esa línea comparó el recurso con los geles y gomitas que utilizan maratonistas y runners.
Mate, hidratación y el "buche mágico"
Consultada por otra postal argentina —los jugadores entrando al estadio con el termo y el mate—, la nutricionista pidió no leer el ritual por fuera del cálculo. Recordó que el mate es diurético y advirtió que difícilmente lo tomen minutos antes de jugar, justamente para no tener que ir al baño durante el encuentro.
En materia de hidratación, valoró las pausas dentro del juego y las bebidas isotónicas como momentos para recuperar energía cuando las reservas bajan. Y explicó un recurso menos conocido: el "buche mágico", que consiste en enjuagarse la boca con una bebida y escupirla en lugar de tragarla. Según Obiaño, ese gesto "engaña" al cerebro con un poco de azúcar sin generar la necesidad de ir al baño, y sirve para regular el consumo de líquido durante el partido.
Darse un gusto, también es parte del plan
Para cerrar, la licenciada dejó un mensaje pensado para el oyente que no juega mundiales. Rescató la idea de que el rendimiento de la Selección se sostiene sobre esfuerzo y voluntad, y que el equilibrio —comer bien la mayor parte del tiempo y permitirse un gusto de vez en cuando— es lo que hace el resultado.
"Messi es Messi, ¿por qué no me voy a dar un gusto yo de vez en cuando?", planteó Obiaño, para trasladar la lógica de la alimentación de élite a la vida cotidiana. La columna se emitió minutos antes de que la Selección venciera 2 a 1 a Inglaterra en Atlanta y se clasificara a la final del domingo ante España.


