Open AI anunció que llegaron los "dots", agentes de IA fácilmente disponibles para todos
En diálogo con "Ecos de Mañana", el columnista y abogado especialista en IA, Federico Álvarez Larrondo, habló sobre el lanzamiento de OpenAI respecto a los Dots, agentes de IA que buscan competir con Muse de Meta.
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OpenAI presentó Dots, sus nuevos agentes de inteligencia artificial, y para Federico Álvarez Larrondo es "el siguiente paso" después de la llegada masiva de la IA generativa. El especialista advirtió que todavía no dimensionamos este momento. Pidió activar con cuidado estas herramientas, revisar la configuración de privacidad y que los Estados regulen su uso.
En su columna en LU9 Radio Mar del Plata, Álvarez Larrondo señaló que se llegó "a un punto en el cual hay que tomar decisiones". Recordó que hace dos semanas, ante la ONU, el CEO de OpenAI, Sam Altman, reconoció que las propias empresas "tampoco saben cómo controlarla" y que estas herramientas "están empezando a ganar una autonomía que preocupa".
Qué es un agente de IA y en qué se diferencia de ChatGPT
OpenAI anunció Dots durante su DevDay, la jornada anual que dedica a los desarrolladores, entre más de 20 novedades. Según el columnista, se trata de agentes de IA "que van a estar fácilmente accesibles para todos nosotros".
La diferencia con la IA generativa es clave. Con un chat como el que usa hoy la mayoría, el usuario da una instrucción y la herramienta responde, siempre a partir de lo que se le plantea en cada intercambio. En cambio, al agente "lo que le doy es un objetivo" y la IA, sola, "determina cuáles son los pasos a seguir y va tomando decisiones hasta llegar al resultado".
Para graficarlo, puso un ejemplo cotidiano: pedirle por voz que abra las cinco carpetas con más información de la computadora, que las resuma, que busque en internet lo que falte, que redacte un mail con todo eso y que se lo mande a otra persona. "Es como si tuviera al lado lo que antes era un secretario o una secretaria", explicó.
La meta de las empresas es que cada persona tenga "el famoso Jarvis de la película", un asistente personal en el teléfono. Según el especialista, para el año próximo usar estos agentes "se va a volver natural".
Muse, el agente de Meta para pymes
Álvarez Larrondo contó que Meta se adelantó a OpenAI con Muse, un agente que en estos días está entre las aplicaciones más descargadas de Estados Unidos.
Una pyme puede conectarlo y delegarle la atención de los clientes en Instagram o WhatsApp, el análisis de ventas e ingresos, la parte contable e impositiva y el calendario de vencimientos. "Todo eso lo podés hacer con este agente que vas a tener en el celular", resumió.
También se refirió a la apuesta de las tecnológicas por los dispositivos: según explicó, la idea es que el agente pueda ir en un llavero y, con solo hablarle, trabaje sobre la computadora que quedó en casa y sobre una máquina virtual en la nube.
Memoria y entrenamiento: qué configurar
El primer riesgo, advirtió, es que el agente "está accediendo a toda tu información". Por eso insistió en distinguir dos funciones que suelen confundirse: la memoria y el entrenamiento.
La memoria guarda las conversaciones para retomarlas más adelante. El entrenamiento, en cambio, viene activado por defecto en las cuentas personales, "aún pagando", y hace que cada charla se use para entrenar el siguiente modelo.
"Si yo le estoy contando cosas íntimas", existe la posibilidad de que esa información aparezca después en la respuesta a otra persona, explicó. Aclaró que no ocurre siempre, pero que es posible porque el usuario no desactivó esa opción.
Para desactivarlo, recomendó entrar al perfil (en general, abajo a la izquierda) y buscar la opción de privacidad que propone "colaborar a mejorar el modelo para todos". "Yo no quiero colaborar a mejorar el modelo para todos", dijo. También advirtió que, si se usan varias herramientas de una misma empresa con configuraciones distintas, la información puede terminar mezclándose.
La amenaza oculta en los correos
El especialista alertó sobre la llamada inyección de instrucciones ("prompt injection"), un riesgo que reconoce la propia OpenAI. Consiste en esconder en un correo electrónico una orden escrita en blanco que el usuario no ve, por ejemplo, buscar ciertos documentos en la computadora y enviarlos a una página web.
El agente puede cumplirla porque, por ahora, "no puede distinguir" si la instrucción se la dio el usuario o le llegó dentro de un mail. "Estos sistemas en realidad no son más que un empleado que responde a instrucciones", que pueden ser las del dueño o "las de un tercero escondida dentro de un correo electrónico", explicó.
Por eso pidió no conectar todo de una vez (mail, mensajería y otras cuentas) y avanzar "de a poquito" con lo que el usuario pueda controlar. Lo comparó con contratar a alguien desconocido: "¿Le confiarías todo a una persona que no sabés quién es ni de dónde viene?".
"Acá no hay ningún control de los Estados"
Álvarez Larrondo cuestionó que las empresas lancen estas herramientas y dejen la responsabilidad en los usuarios. Recordó que nadie puede salir a circular con un auto armado en su casa sin control, "porque viene el Estado y te dice: primero hay que ver si no es peligroso". "Acá no hay ningún control de los Estados", sostuvo.
Aclaró que la regulación no debe frenar el desarrollo, sino garantizar que la gente sepa los riesgos. Las empresas suelen publicar videos explicativos en sus sitios, pero son páginas "a las cuales la gente jamás ingresa".
Sobre el escenario internacional, señaló que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es el "tecnooptimista por excelencia" y rechaza poner límites para no perder la carrera frente a China. Sin embargo, sostuvo que sus últimas órdenes ejecutivas marcan otra dirección y que ya hay investigaciones de los organismos federales de comercio, por lo que habló de "un doble discurso".
Compras con tarjeta: quién se hace cargo
Otro frente es el comercio. Los agentes podrán comprar en nombre de los usuarios con la tarjeta de crédito, mediante extensiones que ya desarrollaron Visa y Mastercard. El problema es qué pasa si se le pide comprar una paleta de pádel con un tope de 400.000 pesos y termina gastando 4.000.000.
Según el columnista, los bancos en Estados Unidos ya advirtieron que no se van a hacer cargo de esa diferencia. Anticipó que habrá más demandas contra las empresas de IA y las tarjetas: "Va a haber trabajo y caos".
El desafío de fondo: el trabajo y la educación
Para cerrar, Álvarez Larrondo planteó que la caída en los costos de producción de bienes y servicios no alcanza si no hay salarios: "¿De qué me sirve que la bicicleta en vez de valer 500.000 valga 10, si mi salario que era de 1.000.000 ahora es de 20?".
También advirtió sobre el impacto en "las generaciones que fuimos educadas en la sociedad del trabajo". Por eso insistió en "repensar la educación" y preguntarse "para qué estamos educando a las próximas generaciones".


