Otro asalto violento a un almacén de Luro y 194: "Mar del Plata está a la buena de Dios"
Un grupo de delincuentes irrumpió en la granja del barrio Malvinas Argentinas, golpeó al dueño y lo amenazó con un cuchillo antes de escapar con el dinero. Es el segundo ataque en siete meses: en febrero le habían disparado seis veces. La familia denuncia la falta de respuesta policial.
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Un almacén y granja de Avenida Luro y Chilavert, en el barrio Malvinas Argentinas de Mar del Plata, volvió a ser blanco de un asalto violento. El jueves, un grupo de delincuentes irrumpió en el local, redujo y golpeó al dueño, un comerciante de más de 20 años en la zona y lo amenazó con un cuchillo antes de darse a la fuga con la recaudación.
El hecho ocurrió apenas siete meses después de otro robo en el mismo comercio, cuando el propietario recibió seis disparos que no llegaron a herirlo. "Mar del Plata está a la buena de Dios", resumió su hijo, Emanuel, que apuntó contra la falta de respuesta de la Justicia, la seguridad y los funcionarios.
Un ataque a punta de cuchillo
Según trascendió y quedó registrado por las cámaras del local, los asaltantes redujeron al dueño, lo tiraron al piso y lo golpearon en distintas partes del cuerpo. En paralelo, intimidaron a su esposa, que atiende el comercio junto a él y escaparon con la caja registradora.
El comerciante resultó con golpes y cortes, aunque se encuentra fuera de peligro. Todavía dolorido, remarcó que en la zona "no hay prevención" y, resignado, insistió en que, pese a todo, "hay que seguir trabajando".
"Hay que seguir a pesar de todo"
Su hijo Emanuel describió el momento posterior al ataque con "mucha impotencia" y aseguró que es "muy triste vivir así". Aun así, afirmó que la familia va a "seguir a pesar de todo".
El comerciante fue lapidario con la respuesta estatal: sostuvo que no habrá respuesta "ni de la Justicia, ni de la parte de seguridad, ni de los funcionarios". En esa línea, lanzó la frase que resume el clima de bronca en el barrio: "Mar del Plata está a la buena de Dios".
No es la primera vez: la violencia que se agrava
La familia está al frente del negocio desde hace tiempo: hace 15 años en esta esquina y, sumando etapas anteriores, más de 20 años como comerciantes del barrio. En ese recorrido, dijeron, vivieron "montones de robos", pero advierten que "cada vez se va agravando más" en materia de violencia.
El antecedente más grave fue en febrero pasado, cuando el propietario recibió seis disparos que no lo hirieron. Emanuel recordó, además, que en un episodio previo uno de sus hijos, que atendía el local, fue apuntado con un arma. Por eso, se preguntó si la seguridad va a llegar recién "cuando tengamos que hablar de un muerto".
Reclamo por la falta de seguridad
El comerciante también cuestionó la infraestructura de vigilancia en la zona. Señaló que hay que caminar "10 o 12 cuadras" para encontrar una cámara del COM y que ver un patrullero es aún más difícil.
Para Emanuel, la seguridad "tiene que tener varios responsables", pero cuando ocurren estos hechos "se empiezan a pasar la pelota" entre municipio, provincia y Nación. En el medio de esa discusión, remarcó, quedan "los ciudadanos como nosotros, que lo único que hacemos es querer trabajar".
Un policía de civil y una persecución sin respuestas
De acuerdo con el relato de la familia, cuando los asaltantes escapaban un policía que estaba de civil los persiguió, se identificó, aportó un apellido e indicó en qué vivienda se habrían metido. En esa persecución, según el mismo testimonio, le dispararon dos veces.
Esa persona, contaron, desapareció cuando llegó la policía uniformada. La familia aseguró haber aportado el dato a los efectivos, que les pidieron una descripción del agente. Por el momento, no hay detenidos y la investigación continúa.


