Prefectura informó recomendaciones urgentes para reforzar los protocolos de seguridad en cubierta
En "Tarde para Armar" con Maricel Lopez, Jonatán Román, Jefe Actual del Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de la Prefectura Mar del Plata, habló sobre dos recientes fallecimientos de dos tripulantes de buques pesqueros, y una serie de recomendaciones que destacan la importancia de contar con equipamiento certificado, y además, la autoridad del capitán para garantizar la seguridad en cubierta.
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La Prefectura Naval Argentina reforzó a nivel nacional sus recomendaciones de seguridad para la navegación tras los dos marineros que cayeron al mar durante el último mes en la zona sur del país: uno continúa desaparecido y del otro se recuperó el cuerpo. Así lo confirmó en LU9 el subprefecto Jonatan Román, jefe del Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de la Prefectura Mar del Plata, quien repasó el equipamiento obligatorio y los protocolos que rigen el trabajo a bordo.
Román precisó que la campaña de difusión arrancó el viernes y que apunta a "reforzar aún más las recomendaciones" que realiza la fuerza en materia de seguridad. Entre los elementos centrales mencionó los chalecos salvavidas homologados y los trajes anti-exposición, además de los avisos por vientos que la Prefectura emite con 24 a 48 horas de anticipación para que las embarcaciones puedan prever las medidas de seguridad.
Avisos meteorológicos con anticipación
El oficial explicó que la Prefectura Naval cuenta a lo largo de todo el litoral marítimo con distintos centros de gestión de tráfico marítimo, que emiten avisos permanentes a los navegantes sobre las condiciones climáticas de cada zona, con información provista por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Ese seguimiento se intensifica cada vez que el SMN emite un "preaviso de vientos", que suele ser el fenómeno capaz de generar dificultades o peligro durante la navegación. Según Román, las recomendaciones se difunden con entre 24 y 48 horas de anticipación, para que cada buque adopte las medidas acordes a su condición, a la zona y a los elementos con los que cuenta.
Chalecos homologados y trajes anti-exposición
La recomendación central, señaló, es que la tripulación trabaje "con el chaleco puesto" cuando las condiciones climáticas o de navegación lo ameriten, especialmente en las tareas sobre cubierta. Esos chalecos, aclaró, deben estar aprobados bajo las normas SOLAS, el convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar.
A ese elemento se suma, desde 2018, el traje anti-exposición: una prenda estanca, similar a un neopreno reforzado, que impide el ingreso del agua y aporta flotabilidad positiva. Su uso queda a criterio del capitán, que evalúa la situación y decide cuándo la tripulación debe colocárselo. "Buscamos siempre tratar de minimizar ese riesgo que tiene la tripulación al momento de ejercer su trabajo a bordo", resumió Román.
Por qué en la pesca no se usa arnés
Consultado sobre la posibilidad de utilizar arnés o cable de vida —como en otras actividades con riesgo de caída—, el subprefecto explicó que en la pesca resulta inviable. El trabajo en cubierta, dijo, es "muy dinámico" y la tripulación necesita libertad de movimiento para operar con las redes, por lo que no puede permanecer sujeta a una parte del barco. De ahí la importancia del resto del equipamiento personal.
Capacitación, simulacros y normativa internacional
Román remarcó que la tripulación a bordo es personal profesional, capacitado en los centros de formación de la Prefectura y de la Armada, con cursos obligatorios que se revalidan de manera periódica. Además, al inicio de cada campaña de pesca se exige a cada buque la práctica de zafarrancho, un ejercicio ante emergencias que también debe repetirse durante el año.
En materia normativa, precisó que el convenio SOLAS está ratificado por la Argentina y que la Prefectura, como autoridad marítima nacional, lo aplica y controla en los buques de bandera argentina. Aunque el convenio rige plenamente para embarcaciones con determinadas características, buena parte de la reglamentación nacional se basa en esos mismos estándares. Los centros de gestión, agregó, funcionan las 24 horas los 365 días del año, con equipamiento y personal para el control y el apoyo a la flota nacional y extranjera.
"No es algo habitual"
El subprefecto diferenció la tarea de patrullaje de la investigación posterior a cada hecho. Tras un accidente, explicó, se abre una instancia administrativa y judicial, y en paralelo el servicio de tráfico marítimo analiza "por qué suceden los hechos", sin apuntar al juzgamiento. De esos estudios suelen surgir recomendaciones adicionales o cambios en la reglamentación, como ocurrió en 2018 con la incorporación de los trajes anti-exposición.
Román aclaró que dos episodios en menos de un mes no constituyen una situación frecuente: "no es algo que tengamos", dijo, y descartó que se registren caídas al agua de manera habitual. Aun así, subrayó que cada caso se estudia a nivel nacional para determinar qué medidas se pueden adoptar.
Los dos casos que motivaron el refuerzo
Si bien Román no los identificó durante la entrevista, los hechos que motivaron el refuerzo se registraron en las jurisdicciones de Puerto Deseado y Comodoro Rivadavia. Uno de ellos involucró a un buque de una empresa marplatense; en el otro, la tripulación recuperó el cuerpo del marinero. Ambos ocurrieron durante maniobras de pesca sobre cubierta, en zonas expuestas y con condiciones marítimas adversas.


