San Eduardo de Chapadmalal: "Sentimos un gran abandono del Estado municipal"
En "Tarde para Armar" con Maricel López, Pamela, presidenta de la Sociedad de Fomento del barrio San Eduardo de Chapadmalal, dio detalles de los diferentes reclamos que atraviesa la zona sur del partido de General Pueyrredón.
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Los vecinos de San Eduardo de Chapadmalal denuncian que después de las lluvias buena parte de las calles del barrio quedan intransitables. Dicen además que la maquinaria vial municipal no pasa desde mayo. Así lo planteó en LU9 Pamela Salomone, presidenta de la sociedad de fomento, quien aseguró que en la zona sienten "un gran abandono de parte del Estado municipal".
La referente vecinal advirtió que, por el estado de las calles, a algunos sectores no entran ambulancias, patrulleros, remises ni el camión de residuos. También reclamó que el barrio creció mucho desde la pandemia pero los servicios no acompañaron ese crecimiento.
Un solo equipo vial para toda la zona sur
Salomone explicó que las calles del barrio son de tierra y que en esta época se convierten en barro. Aclaró que el problema no es solo del fondo del barrio: en algunas cuadras de adelante también hay vecinos que, según dijo con ironía, "juegan a andar patinando en el auto".
La maquinaria trabajó por última vez en mayo. La dirigente reconoció que los empleados municipales "le ponen toda la onda". Pero remarcó que hay un solo equipo vial para todos los barrios que van desde la calle 515 hasta el arroyo Las Brusquitas, donde termina San Eduardo.
Salvo algún sector de Marquesado que tiene asfalto, el resto de la zona tiene calles de mejorado. Según Salomone, las mismas personas que manejan las máquinas después tienen que cortar el pasto. Por eso no llegan a mantener las calles y tampoco tienen los recursos necesarios.
"Un salpicado" de arreglos
La presidenta de la sociedad de fomento también criticó cómo se hacen los trabajos. Dijo que en mayo no se arreglaron todas las calles. Lo que hubo fue "un salpicado, un poquito acá, un poquito allá" para calmar al vecino que más se había quejado.
Como después no hay mantenimiento, explicó, las calles vuelven a romperse. Hacia el fondo del barrio el problema se repite: los vecinos no pueden entrar con el auto y los remises tampoco entran.
Contó, por ejemplo, que el sábado una camioneta que llevaba a una vecina a su casa tuvo que hacer dos cuadras marcha atrás para no quedarse encajada. Si se quedaba, agregó, había que llamar a un tractor para sacarla.
Basura, ambulancias y patrulleros
Salomone dijo que el sistema de recolección de residuos es "deficiente". En su cuadra el camión debería pasar tres veces por semana, pero "con suerte pasa una sola vez".
En las calles del fondo directamente no hay recolección: los vecinos tienen que llevar la basura hasta el lugar más cercano por donde pasa el camión. Señaló que pasa lo mismo cuando tiene que entrar una ambulancia o un patrullero.
Contó también que las calles se vuelven intransitables para ir a la escuela o al trabajo. Como la mayoría de los vecinos se mueve a pie, hay tramos de tierra negra que, sin mantenimiento, no se pueden caminar.
Colectivos cada hora y media
Para tomar el colectivo, los vecinos tienen que caminar hasta la costa. Una vez ahí, contó Salomone, no pueden saber con certeza a qué hora llega, porque la aplicación "a veces anda y otras veces no".
Según relató, el primer colectivo pasa a las 6.45 y el siguiente, una hora y media después. "Vos tenés que armar tu vida" según ese horario, planteó, para llegar a tiempo a un turno médico o al trabajo.
Un barrio que creció desde la pandemia
La dirigente vecinal señaló que desde la pandemia la zona sumó "muchísimos" vecinos permanentes. Llegaron jubilados que dejaron Buenos Aires y familias que, por la suba de los alquileres y la situación económica, compraron un terreno y se hicieron la casa de a poco.
Mencionó también el impuesto que se cobra sobre el combustible. Estimó que cerca de la mitad de los vecinos tiene vehículo y lo paga. "No sabemos si acá nos corresponde algo", dijo, porque los impuestos "no se ven reflejados" en la zona.
Salomone afirmó que ningún funcionario se acerca a conocer cómo está el barrio. Cree que la mayoría "no conoce de la calle 28 para el fondo". "No puede ser que se acuerden de nosotros cuando hay elecciones", sostuvo.
Árboles en riesgo en una plaza
Salomone también habló de una plaza sobre la calle 835, cerca de la entrada del barrio. Según contó, desde el 20 de enero hay un expediente abierto porque varios árboles de gran porte pueden caerse. Todavía falta la autorización para sacarlos.
Advirtió que esos árboles ponen en riesgo a cualquiera que esté jugando en la plaza. Además, uno de ellos está sobre la casa de una vecina.
Salud: atención limitada y largas distancias
El centro de salud más cercano funciona en la Unidad Turística Chapadmalal y atiende de 9 a 17. Pero no hay médicos todos los días: pediatría atiende dos veces por semana y el clínico, en días fijos.
Fuera de ese horario, explicó Salomone, los vecinos tienen que ir hasta Playa Serena, al Hospital Regional o a Miramar. Y para que los atiendan rápido hace falta tener un cuadro de urgencia alta.
Como octubre es el mes de concientización sobre el cáncer de mama, cuestionó que no haya ningún punto para hacerse mamografías en el sur del distrito. "Parece que las mujeres del sur no tenemos mamas", ironizó.
Dijo que pasa lo mismo con las castraciones de mascotas. Esta semana se hacen en el barrio vecino de Santa Isabel, pero queda lejos para llevar a un animal que después hay que cargar a upa porque sigue anestesiado. "No vienen a ver las distancias de los vecinos y las necesidades que tenemos", concluyó.


