Se llevó a cabo el 22º Congreso de Gerontología y Geriatría 2026 en Mar del Plata
En diálogo con "Pasen y Vean", Fernando Shalom, Director de Manantial Grupo Humano, realizó un balance sobre lo sucedido la semana pasada para hablar de cuidados paliativos, envejecimiento, demencias, nuevas tecnologías, investigación y nuevas formas de cuidado.
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Mar del Plata fue sede del 22º Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría, un encuentro que puso sobre la mesa los grandes desafíos del envejecimiento: cuidados paliativos, demencias, nuevas tecnologías aplicadas al cuidado, modelos de abordaje e investigación. Uno de los participantes fue Fernando Shalom, director de Manantial Grupo Humano, que dialogó con LU9 sobre lo que dejó el congreso.
Shalom resumió el eje de fondo en una frase: cuidar, dijo, "no significa decidir por el otro". Para el director, cuidar es "preservar la autonomía, la dignidad, la libertad y las capacidades de elección" de la persona mayor en los distintos estadios, incluso cuando aparecen las fragilidades o las dependencias más complejas.
Por qué importan los congresos
Shalom señaló que estos espacios son "fundamentales para la gerontología" porque permiten que se encuentren profesionales, instituciones, investigadores, autoridades y académicos para intercambiar experiencias, reflexionar y compartir buenas prácticas, incluidas aquellas que no dieron resultado.
"No alcanza con hacer bien las cosas puertas adentro", planteó, y agregó que el conocimiento "tiene que circular" para que todos puedan aprovecharlo y para poder aprender de otros. Para Manantial, además, la participación tuvo un valor especial: la institución cumple 40 años.
El director explicó que en simposios, mesas, talleres e investigaciones se van aportando distintas miradas y modelos de abordaje, y que los congresos terminan de "poner en letra" lo que la disciplina va aprendiendo, en un campo todavía joven dentro de la historia de la humanidad.
25 o 30 años de vida por delante
Uno de los datos centrales que dejó la charla tiene que ver con la longevidad. Shalom recordó que, por definición de los organismos internacionales, se considera personas mayores a partir de los 65 años, y que hoy es habitual vivir hasta los 90.
Eso implica, dijo, entre 25 y 30 años de vida que hay que afrontar. En ese recorrido conviven el envejecimiento normal, que genera un cierto deterioro esperable, y los envejecimientos patológicos. A las personas mayores de 80 años, precisó, se las considera personas frágiles.
Allí aparece el desafío que planteó el director: cómo cuidar mejor y cómo cuidar de una forma humana.
Los casos de maltrato, la excepción que llega a los medios
Consultado por los casos de maltrato a adultos mayores por parte de supuestos cuidadores que generaron rechazo social tras conocerse imágenes, Shalom fue categórico: son "la excepción", aunque "lamentablemente son los que mayor trascendencia toman".
El director remarcó que a las instituciones habitualmente se las convoca cuando ocurre un hecho de ese tipo, y valoró que existan espacios para reflexionar sobre las mejores prácticas y sobre cómo abordar mejor el aumento de la expectativa de vida. En general, sostuvo, "se trabaja muy bien".
La institución que se adapta a la persona
Shalom apuntó contra los prejuicios que todavía pesan sobre las residencias e instituciones para personas mayores y describió un cambio de paradigma: la atención centrada en la persona.
Bajo ese modelo, explicó, "la persona está antes que la institución": no se busca que la persona se adapte a la institución, sino que la institución se adapte a cada persona, a su historia, a sus hábitos, a sus deseos y a su proyecto de vida.
El bienestar, insistió, tiene que estar presente siempre, tanto en el envejecimiento normal como en el patológico.
Una institución pensada desde los cimientos para personas con demencia
El director contó que Manantial cuenta con una institución especializada en personas con demencia, a la que definió como la primera del país y de Latinoamérica concebida y construida desde sus cimientos para ese fin.
El desafío, describió, es cómo otorgar una mejor calidad de vida a una persona que va perdiendo sus capacidades cognitivas. Incluso en esas instancias, sostuvo, hay oportunidades para preservar las capacidades conservadas y favorecer la mayor independencia posible, aunque sea mínima.
Shalom explicó que la organización integra sus unidades asistenciales con dos áreas que considera fundamentales, la formación y la investigación, de manera que la práctica cotidiana y la capacitación se retroalimenten de forma permanente. Por eso, dijo, hablan de un "ecosistema".
Terapia asistida con animales: no es solo recreación
Una de las presentaciones que Manantial llevó al congreso fue un simposio sobre los beneficios de la terapia asistida con animales. Shalom marcó una diferencia clave: una cosa es una actividad con animales y otra distinta es una terapia asistida.
La terapia, detalló, implica una planificación, un animal —frecuentemente un perro— y una intervención terapéutica con objetivos concretos. Según las investigaciones que presentaron, genera beneficios emocionales, sociales, conductuales, físicos y funcionales, además de estimulación cognitiva, mayor motivación y sentido de autoestima.
Las investigaciones, de acceso abierto
Antes de cerrar, el director aportó un dato de servicio: todas las investigaciones que realizan pasan a ser de dominio público una vez presentadas en los congresos, de modo que cualquier institución, organización o persona puede acceder a ellas.
Para consultarlas, indicó que están disponibles en la cuenta de Instagram de Manantial Grupo Humano, dentro del enlace del perfil.
"La información debe circular", resumió Shalom, porque es "la mejor manera de colaborar con una mejor calidad de vida para todos": en definitiva, planteó, todos tenemos familiares mayores o vamos a ser personas mayores.


