Superávit y precios mayoristas, la realidad de los números de julio: análisis del Lic. Julián Marino
En "Tarde para Armar" con Maricel López, Julián Marino, columnista, Licenciado en Economía y Magister en Finanzas, habló de los siguientes temas: Dato del Superávit en julio 2026, Índice de Precios Mayoristas en julio 2026 y préstamos en dólares a empresas
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La inflación mayorista de julio marcó 0,8%, quedó por debajo del índice minorista y el sector público nacional volvió a registrar superávit, según repasó el contador Julián Marino en su columna semanal de economía en LU9. En paralelo, el Gobierno habilitó a los bancos a prestar dólares a un universo más amplio de empresas, una medida que no se aplicaba desde hacía 25 años.
El analista ordenó una semana cargada de datos y siglas, y advirtió que buena parte del equilibrio de las cuentas públicas se explica por un recorte del gasto en términos reales: según definió, "esa es una manera que está teniendo el gobierno para recortar y llegar al superávit".
La inflación mayorista más baja para un julio en siete años
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) subió 0,8% en julio, según informó el INDEC. Se trata de la menor variación mensual desde mayo de 2025 y del registro más bajo para un mes de julio en siete años.
El dato quedó, además, por debajo de la inflación minorista (IPC), que en el mismo mes fue del 2,1%.
Marino atribuyó buena parte de esa desaceleración al comportamiento del petróleo. Explicó que en julio hubo un freno en el conflicto internacional que venía empujando el precio del crudo y que esa baja "tiró para abajo" el índice, aunque aclaró que la tensión "se reavivó" luego. Los datos oficiales coinciden: la caída de los precios del petróleo y el gas fue el principal factor que contuvo el indicador general.
Un nuevo superávit fiscal, con recorte del gasto en el centro
En el terreno fiscal, el Sector Público Nacional volvió a cerrar julio en positivo. El resultado primario fue de 2.960.333 millones de pesos y el financiero, de 244.897 millones, luego de afrontar pagos de intereses de deuda por 2.715.436 millones, concentrados en el mes por el vencimiento de los bonos Globales y Bonares.
Consultado por la diferencia entre ambos conceptos, Marino la resumió con una imagen doméstica: el superávit primario es "los ingresos del Estado menos los gastos del Estado", mientras que el financiero "tiene en cuenta los intereses de deuda" y arroja, por eso, un número más ajustado.
En los primeros siete meses del año, el sector público acumuló un superávit primario cercano al 0,9% del PBI y financiero de alrededor del 0,1%, en línea con la meta comprometida ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), que para 2026 quedó fijada en un superávit primario del 1,4% del PBI.
Cómo se sostiene el superávit, según Marino
El contador remarcó que el resultado positivo se logra en un contexto en el que la recaudación, medida en términos reales —es decir, descontada la inflación—, viene cayendo mes a mes, y en un julio con fuerte pago de intereses.
Según su análisis, el ajuste recae principalmente sobre el gasto real: mencionó las prestaciones sociales —entre ellas las jubilaciones—, las transferencias a las provincias y los salarios públicos como las partidas que más se reducen. Ese recorte, sostuvo, es "una manera que está teniendo el gobierno para recortar y llegar al superávit".
Préstamos en dólares para empresas: qué cambia y a quiénes alcanza
El otro eje de la columna fue la flexibilización del crédito en dólares. Marino recordó que, desde la salida de la convertibilidad, hacía más de 25 años que solo podían tomar préstamos en dólares las empresas que generaban esa moneda, básicamente las exportadoras.
Ahora, la medida se amplió a un universo mayor de sociedades. El columnista precisó que el beneficio alcanza únicamente a personas jurídicas —"no incluye a personas físicas"— y con límites: los bancos no podrán prestar más del 15% de sus depósitos en dólares.
Los datos oficiales encuadran el alcance: con depósitos en moneda extranjera que superan los 40.000 millones de dólares, la medida habilitaría una capacidad potencial de hasta 6.000 millones de dólares en nuevos préstamos. La flexibilización se instrumentó por decreto y fue reglamentada por el Banco Central.
Marino aclaró que no espera una apertura masiva: los bancos, dijo, "lo van a hacer de forma muy rigurosa", evaluando el balance y la solvencia de cada empresa. Y ubicó el sentido de la medida en la estrategia oficial: "como hay un apretón tan grande en los pesos, tratan de dinamizarlo a través de los dólares", en línea con el objetivo de que los "dólares del colchón" —que el Gobierno busca captar con la ley de Inocencia Fiscal II— vuelvan al circuito financiero.
Qué implica para las pymes
Para dimensionar el impacto sobre las pequeñas y medianas empresas, el contador planteó un ejemplo ilustrativo. Diferenció el capital de trabajo —lo cotidiano— de la inversión productiva, como la renovación de maquinaria, y señaló que hoy las tasas en pesos para empresas están muy altas, lo que vuelve el financiamiento "muy cuesta arriba" para el dueño de una pyme.
En su simulación, comparó un préstamo en dólares a una tasa del 8% anual con uno en pesos al 35%, a cinco años: la cuota mensual resultaba sensiblemente más baja en dólares. De todos modos, advirtió que en esa cuenta hay que analizar el tipo de cambio de equilibrio y otras variables que "se van complejizando".
El dato curioso: la aversión a las pérdidas
Como cierre, Marino dejó su habitual "dato curioso", esta vez tomado de la economía del comportamiento: la aversión del ser humano a perder dinero.
Explicó que, ante la posibilidad de ganar, la mayoría de las personas elige la ganancia segura antes que arriesgarse a duplicarla con riesgo de quedarse sin nada. Pero que, frente a una pérdida segura, esa misma mayoría tiende a "jugar" con tal de tener una chance de no perder. "Esa es la lógica del ser humano a la aversión a las pérdidas", resumió: ganar seguro cuando se puede, y arriesgar cuando la pérdida ya parece inevitable.


